Chanclas en verano: cómodas para la playa, pero no siempre para tus pies

Llega el calor y, casi sin pensarlo, volvemos a ellas: las chanclas. Son frescas, rápidas de poner y perfectas para la playa, la piscina o una ducha después de entrenar.

El problema aparece cuando dejamos de usarlas para momentos puntuales y empezamos a llevarlas durante horas, caminando largas distancias o pasando todo el día de pie.

Porque aunque parezcan cómodas, no siempre son la mejor opción para nuestros pies. Y si ya existe dolor en el talón o molestias en la planta del pie, pueden terminar empeorando el problema.

¿Por qué duele la planta del pie?

Una de las causas más habituales es la fasciopatía plantar.

La fascia plantar es una banda de tejido que recorre la planta del pie, desde el talón hasta los dedos. Su función es importante: ayuda a sostener el arco y absorbe parte del impacto que generamos al caminar, correr o permanecer de pie.

Cuando la sometemos a más carga de la que puede tolerar, puede irritarse y provocar dolor. Esa molestia suele concentrarse en la zona inferior del talón y, muchas veces, se nota especialmente al dar los primeros pasos de la mañana o después de haber estado un rato sentado.

No suele aparecer por una única razón. Puede influir un aumento repentino de la actividad, caminar durante muchas horas, la rigidez de la pantorrilla, el tipo de pisada o utilizar un calzado poco adecuado.

¿Qué tienen que ver las chanclas?

No se trata de demonizar este tipo de calzado. Llevar chanclas para ir de la piscina a la tumbona no debería convertirse en un problema.

La dificultad está en utilizarlas como si fueran un calzado diseñado para caminar durante todo el día.

Muchas chanclas son completamente planas, tienen una suela muy fina y apenas sujetan el pie. Para evitar que se salgan a cada paso, los dedos realizan un pequeño gesto de agarre de forma constante. Puede parecer insignificante, pero repetido durante horas altera la forma de caminar y aumenta el esfuerzo que hacen los músculos y tejidos del pie.

Además, cuando no existe una buena amortiguación ni soporte en el arco, la fascia plantar puede recibir más tensión de la necesaria.

El resultado puede ser una sensación de cansancio, sobrecarga en la planta del pie o un dolor de talón que se vuelve cada vez más persistente.

No todas las sandalias son iguales

Aquí conviene hacer una distinción importante: una chancla plana y flexible no es lo mismo que una sandalia diseñada para caminar.

Existen modelos con una suela más firme, cierta amortiguación, soporte para el arco y correas que mantienen el pie estable. Esa sujeción permite que el pie se mueva de una forma más natural, sin tener que hacer un esfuerzo constante para que el calzado permanezca en su sitio.

Cuando busques unas sandalias para caminar, fíjate en algunos detalles:

  • Que la suela no se doble con demasiada facilidad.
  • Que tenga algo de amortiguación en el talón.
  • Que ofrezca soporte en la zona del arco.
  • Que el pie quede bien sujeto.
  • Que los dedos tengan espacio suficiente.
  • Que ni el talón ni los dedos sobresalgan.

En otras palabras, el calzado debe acompañar al pie, no obligarlo a trabajar más.

Cómo cuidar tus pies en verano

Una regla sencilla puede ayudarte: utiliza cada calzado para aquello para lo que fue diseñado.

Las chanclas pueden ser prácticas para la playa, la piscina o trayectos cortos. Pero para caminar por la ciudad, hacer turismo, trabajar de pie o pasar muchas horas fuera de casa, lo más recomendable es optar por un calzado más estable.

También es importante no pasar de una rutina sedentaria a caminar miles de pasos de un día para otro. El cuerpo necesita tiempo para adaptarse. Un aumento brusco de la actividad, sumado a un calzado poco adecuado, puede ser la combinación perfecta para que aparezcan las molestias.

Los ejercicios de movilidad, los estiramientos de la pantorrilla y el fortalecimiento progresivo del pie también pueden ayudar. Eso sí, siempre deben adaptarse a la situación de cada persona.

¿Cuándo deberías pedir ayuda?

Si el dolor aparece después de un día especialmente intenso y desaparece al descansar, probablemente no sea motivo de alarma.

Pero si la molestia dura varias semanas, limita tu forma de caminar o empeora a pesar de cambiar de calzado, conviene consultar con un fisioterapeuta, podólogo o profesional sanitario.

También deberías buscar valoración si aparece inflamación importante, sensación de quemazón, pérdida de sensibilidad o si el dolor comenzó después de una caída o un golpe.

No todo dolor en el talón tiene el mismo origen. Contar con un diagnóstico adecuado evita perder tiempo con soluciones que quizá no sean las más indicadas.

Tus pies también necesitan unas vacaciones

Las chanclas no son enemigas de tus pies. Simplemente no sirven para todo.

Elegir un calzado acorde con la actividad, evitar abusar de los modelos demasiado planos y prestar atención a las primeras señales de dolor puede marcar una gran diferencia.

Este verano, disfruta de caminar, viajar y moverte. Pero recuerda: la comodidad no consiste únicamente en que un calzado sea fácil de poner. También debe cuidar tus pies mientras avanzas.

Este artículo ha sido realizado con ayuda de inteligencia artificial.

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fisioterapeuta Alcoy y Alicante

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